miércoles, 26 de junio de 2024

COVID

Intensivo de Mindfulness

    Tengo plena conciencia de mi cabeza, mi nariz y mi garganta. 

    A ratos, de mis músculos y mi aparato digestivo. 

    Contemplo mi estado desde la tranquilidad, esperando a que pase. 

    Respiro y eso es suficiente. 


En la pandemia aprendimos que no es buena idea soplar las velas o compartir la cantimplora. 

Varias generaciones hemos crecido haciendo esas “guarrerías” y con ellas, sin saberlo, mejorábamos nuestra inmunidad y nuestra humanidad.


sábado, 25 de mayo de 2024

COMPAÑÍA VEGETAL





Me miran las tres orquídeas que han nacido esta temporada, apiñadas como si se protegieran entre ellas, avergonzadas de su belleza. El árbol del Brasil, heredero del que me regaló un paciente, se robustece con el paso del tiempo. El aloe sobrevive y las cintas, multiplicadas, van creciendo en sus pequeños recipientes.

En la terraza, los pensamientos y las petunias desafían los cambios meteorológicos con fortuna dispar. Mis plantas crasas, las de siempre, resisten sin defraudarme. El rosal parece que aguanta, esperando el momento de florecer. Y, la última adquisición, otro regalo de otro paciente, cambia de color, no sé si porque se seca o porque le toca con el cambio de estación.

No se me dan bien las plantas, por suerte son más fuertes de lo que parecen. Seres vivos que me acompañan y decoran mi hogar. El espacio sería más amplio y daría menos sensación de desorden si no estuvieran, pero la estancia sería más fría. Yo las respeto y ellas me acogen.          


miércoles, 17 de abril de 2024

MÉRITOS

 Esto no va de lucimiento personal. 

Va de esas expresiones tan de moda, tan vanas, tan injustas y tan peligrosas:

Tú no mereces eso. Merezco algo mejor. Se lo merecía…

Como si la vida fuera justa y nos pagara por lo que hacemos o somos.

¿Cuáles son los méritos? ¿merecen los palestinos ser masacrados? ¿merecemos morir? y si, por inevitable, eso no es planteable ¿podemos preguntarnos si merecemos el cuándo o el cómo? ¿merecen algunos la vida muelle que se permiten? ¿se hará alguna vez justicia según nuestro criterio de merecimiento? ¿quién decide lo que es adecuado?

Alguna vez he caído en la trampa de creer que la vida nos devuelve, en proporción y con el mismo signo, aquello que hemos hecho primero. Me he permitido hacer cosas que me venían bien por el convencimiento de estar compensando otras que me habían sido adversas. Me reconozco víctima, y seguramente verdugo, del concepto.

¿Alguien me puede explicar la coherencia de lo que se esconde detrás? Hay quien habla del karma… Si me pasan cosas malas ¿es que fui mala antes? A los que les pasan cosas peores ¿es que fueron muy malos?¿Hay tanta gente mala como para que pasen tantas cosas de las que consideramos que nadie merece?

Mi respuesta a casi todo es ¡no!

La vida tiene cosas preciosas y otras horribles y otras neutras, o según se miren. Quiero pensar que algún día, quizás en otra vida, las cosas se nivelarán. Pero, a día de hoy, la vida es arbitraria y por eso me da tanta desazón oír conjugar el verbo merecer. Estoy segura de que todos merecemos una vida mejor, pero tenerla depende de tantos factores… Tampoco me gusta cuando se pone el foco sobre cada persona, no tenemos herramientas individuales para cambiar la vida en su totalidad, podemos cambiar algunos aspectos, pero seguirá habiendo parcelas que se escapan a nuestro control, incluso esos cambios que hacemos, supuestamente para mejor, se pueden volver en contra, o eso que ahora nos parece malo, a la larga, puede traer cosas buenas. 

Nos lo merezcamos o no.

Pongo el enlace al video Me voy de Julieta Venegas, que además de gustarme visualmente, trata el tema de escapar de una situación que le desagrada, independientemente de si la merece o no.

 https://youtu.be/y8rBC6GCUjg?si=EXqIDmjjot_7fiRr

Y a pesar de lo dicho, comparto esta frase que leí por internet que me parece magistral por el doble sentido que puede tener: 

“Te deseo lo que te mereces”


domingo, 17 de marzo de 2024

A MEDIAS

Y lo fecho en domingo aunque técnicamente ya sea lunes porque son más de las doce de la noche. Pero aún es domingo para mí porque no he cerrado el día, no me he puesto el pijama ni me he lavado los dientes.

El tiempo me apremia porque mañana madrugo, pero se me ha venido a la cabeza escribir, una idea cogida con pinzas, una vez más, que nombraré y no desarrollaré, como me pasa con casi todo en la vida.

Tengo mil planes, o ninguno, cuando empiezo uno, aparecen cientos de cosas urgentes que se amontonan, y dejo todo a medias, porque acabo agotada de tratar de sostenerlas todas.

Si escribo, la idea principal se pierde entre las ideas secundarias.


Si decido arreglar la cocina, empiezo la obra de la otra casa y tengo que pensar en la avería del coche.

Si quiero ponerme en forma, juego al tenis, pero quiero salir a andar, ir al monte y, al final, me quedo de espectadora de los partidos de mi hija.

Y, mi vida social… tengo retazos de un montón de personas a los que atiendo a medias. Si me ocupo de saber cómo están, me pesa que no me tengan en cuenta y si me tienen en cuenta, me agobian.

Cuando estoy donde se supone que es mi sitio, siento que no encajo y, cuando me siento a gusto, pienso que estoy de más.

Empiezo y no acabo. Una y otra vez.

A la vez sé que la vida se termina sin prórroga y, a la vez, me parece que se acaba mi mundito, pero yo permaneceré. Pierdo el tiempo que no tengo y no me paro a pensar que lo importante es lo único que merece la pena perseguir. Estaría bien que supiera lo que es.


LO VIEJO Y LO NUEVO



Se me ocurrió el título a la vista de las imágenes o ¿hice las fotos con el título en la cabeza?


Puente nuevo desde el puente de la Magdalena. Pamplona 


Puente del Grajal y el nuevo para coches. Colmenar Viejo














Un amigo me dijo que los escritores no necesitaban justificar lo que escribían, entonces caí en la cuenta de que yo escribo pero no me considero escritora. Simplemente es mi medio de expresión. Dejo plasmado mi monólogo interior, el que me acompaña cuando se callan las voces del exterior. No todo lo que me digo, solo aquello en lo que me fijo más. No sé por qué, pero es una costumbre antigua que abandono y retomo a temporadas. Quizá tiene que ver con ese ruido externo o con el tiempo que me doy para escucharme. 

Lo viejo: lo que quedó atrás y no va a volver, lo que está y debería abandonar, lo que guardo con cariño porque le doy valor.

Lo nuevo: lo que está por venir, lo que ha aparecido y aún no he asimilado, lo que descubro y me ilusiona.

Entre ambos reúnen lo sólido y lo efímero, lo estético y lo funcional, lo que tiene significado en cada época. Lo que fue nuevo y lo que será viejo cuando pase el tiempo.

También son nuevas y viejas la relaciones. Me doy cuenta de cuántas se han podido quedar en el camino. Mantengo amistades tan viejas que fuimos compañeras de colegio, el récord lo tiene una que empezó en parvulitas. Luego en la vida he ido tendiendo puentes con otras personas que se han ido acomodando a mi lado, o yo al lado de ellas, con una relación estable, más o menos frecuente o más o menos distante, pero que están.

Y de un tiempo a esta parte, no sé si porque la que se vuelve vieja soy yo,  reaparece gente que hace mucho tiempo fue presente y que yo había dejado en el pasado, algunos incluso olvidado, primero fueron los del grupo scout y ahora mis compañeros de carrera. También a la muerte de Charo, afloran amigos suyos a los que conocí antaño y familia con la que mantenía lazos a través de mis padres y mis tías, se ve que no habían desaparecido del todo.

No son nuevas pero algunas tienen posibilidades de ser renovadas.

domingo, 4 de febrero de 2024

EL PURGATORIO Y LOS REFUGIADOS



Caminando por el paseo de Recoletos me he topado con un monumento en recuerdo de los refugiados. Encima de un prisma de hormigón un grupo de figuras de bronce, sentadas unas junto a otras, dejan colgar sus piernas en el vacío.

He recordado que mi padre contaba que, en su imaginación, el purgatorio era una fila muy larga de niños sentados con los pies colgando, supongo que esperando el momento en que la eternidad les permitiera cambiar de estado.

Y aunque sea con esta nota breve se me ocurre asociar ambas ideas. Los refugiados y, sobre todo, los que esperan ser reconocidos como tales, están también en un limbo. Habitantes de un lugar en el que se les deja estar pero sin llegar a ser su lugar, esperando la promesa de un futuro mejor.

Asumo que ni mi padre ni Bel Borba (el autor) tenían noticias el uno del otro y, mucho menos, de las construcciones de su imaginación. Y no sé si la representación tendría para ambos una explicación parecida. Pero  yo he querido suponer que tiene que ver con la angustia de estar en el aire, sin poder pisar un terreno firme y seguro. 


lunes, 13 de noviembre de 2023

60 CUMPLEAÑOS. 5 LUGARES




HARTU ZUK JAUNA

HIL HAU ZERUAN

BETIKO BIZI LEKUAN* 


Bajo un haya de troncos gemelos, marcada como sendero G.R. 
Rodeado de nieve, bosque y silencio. Camino del Lindus.

En la huerta de Postigu, junto al árbol que Ander plantó para sus amigos.


Conil. El Atlántico. En la playa de La Fontanilla, 
que tantas veces fortaleció nuestros cansados cuerpos y nuestras heridas almas.

Desde Schönbrunn se tienen las mejores vistas de Viena.
Bajo la sombra del Pabellón, ante el estanque.



La cima del Lindus acoge los últimos restos. 
Allí, donde pediste que te lleváramos una vez, 
donde quisimos llevarte desde el principio. 
Tus últimas cenizas reposarán allí para siempre, 
mecidas por el viento, expuestas al sol y a las tormentas.
En ese lugar tan querido para nosotros. 

Por fin lloré tu ausencia y quedamos los dos en paz.

*Canción/oración  para los difuntos: “Toma Señor/ a este muerto en el cielo/ en el lugar de la vida  para siempre “