martes, 14 de diciembre de 2021

LO QUE SUCEDE, CONVIENE

Una compañera de trabajo suele usar este dicho. De primeras no estoy de acuerdo con la afirmación, puedo aceptar que tal vez le convenga al universo, y por eso ocurre, pero no creo que lo que nos sucede nos venga bien en particular.

Aún así, y a fuerza de oírlo, he acabado buscándole sentido y le he dado forma de acróstico:

LO QUE SUCEDE, CONVIENE
O cómo adaptar lo que nos pasa para nuestra conveniencia.

Queriendo buscar la parte buena de las cosas.
Una mirada diferente.
Estando de otro modo.

Siempre abiertos a aprender.
Una forma de encarar la vida.
Contarnos la historia de otra manera.
Entender que la realidad no es nuestro capricho.
Dudar pero avanzar.
Esperando lo que tenga que llegar.

Conociendo nuevos caminos.
Ordenando las ideas.
Negándonos a la derrota.
Valorando la sorpresa.
Ideando un futuro mejor.
Encontrando cómo aceptar lo inesperado.
Nadie puede hacerlo más que uno mismo.
Es decisión propia.


domingo, 28 de noviembre de 2021

JE REVIENS (Vuelvo)

Una conversación de sobremesa sobre perfumes me trajo ayer el recuerdo de que mi madre siempre usaba el mismo eau de parfum en momentos especiales.

Me encantaba el frasquito azul, redondo y plano en su funda de terciopelo. Tenía un olor dulzón que a mí se me hacía cálido, suave y aterciopelado en la piel y en la estela de mi madre.

Supongo que asociado a que se vestía para la ocasión, para mí más elegante y más guapa, si cabe, que de costumbre, no dudaba de que aquella fragancia colaboraba en que fuera aún más atractiva. 

Hubo una época en que dejó de encontrarse en las tiendas en Madrid. Ella conservaba aquel envase y lo dosificaba como oro líquido.

En mi primer viaje a París, hace más de 20 años, ese del que escribí en otra entrada de este blog, recorrimos todas las tiendas posibles hasta encontrar una tienda donde pudimos comprarlo. 

Mi madre lo guardó tanto que lo heredé intacto. Hoy he ido a buscarlo para olerlo. A pesar de que este frasco está en una caja  y no en una funda de terciopelo, la nariz se me ha llenado de recuerdos.

Después me he puesto a buscar información, efectivamente ese perfume se creó en 1932 y se fabricó hasta que la casa cerró en 1956. Aunque se vendiera hasta mucho después, mientras quedaran existencias, me sorprende que pudiera encontrarlo en los 90. 

Descubro que el envase era diseño de Lalique.

Parece que en 2005 los nuevos dueños de Worth relanzaron el perfume. ¿Olerá igual?

sábado, 20 de noviembre de 2021

IMPRESIONES DE CAMINANTE (IV)

                      PARQUES Y JARDINES

La previsión del tiempo para hoy era de lluvia así que, reorientando mis ganas de caminar hacia un destino más urbano, había buscado una lista de exposiciones que pudieran cobijarme. El día ha amanecido cubierto pero seco así que he aprovechado para reunir los planes de paseo y de cultura para disfrutar de uno de los últimos días de este año en que supongo que el paisaje va a ser espectacularmente otoñal (sospecho que las lluvias que se avecinan van a desnudar los árboles). Entre las exposiciones descubrí que el Salón de Otoño se exhibía en la Casa de Vacas de El Retiro y me ha parecido un plan perfecto.

Al volver a casa y repasar las fotos de hoy he relacionado imágenes, reflexiones y lugares que recupero.


   EL RETIRO

20/11/2021

Es otoño pero podría escribir parecido en cualquier época del año. Este parque nunca me defrauda. Hace muchos años que es escenario de mis paseos con distintos estados de ánimo y siempre acompaña en positivo, alegra mi alegría y mejora mi melancolía.

Conecto con mi pasado recordando personas que alguna vez pasearon conmigo. Hay rincones que me trasladan a otros lugares queridos. Incluso suele ofrecerme alguna exposición que me saca de mi ensimismamiento. Paseo, respiro, observo y disfruto.


REAL JARDÍN BOTÁNICO 

20/07/2020


Auténtico oasis en Madrid si no fuera por el ruido de los coches y las voces humanas.

De nuevo dispuesta a escribir aunque no haya tema. O, más bien, los de siempre, sentido de la vida, soledad, belleza, ruido y silencio, nostalgia, esperanza y calor, mucho calor, aun estando a la sombra.
El termómetro marca 32ºC, las hojas de los árboles se mecen con la brisa, hormigas, moscas y mariposas se afanan en sus quehaceres y yo las contemplo. Un mirlo cambia de rama.


EL CAPRICHO

28/07/2019

A veces la ausencia de planes pone en marcha la imaginación y resulta en afortunados descubrimientos. La visita a este parque se frustró en el pasado y el horario restringido a fines de semana, el mal acceso con transporte público y la escasez de aparcamiento favorecieron que quedase en la carpeta de pendientes sin prisa.

Me apetecía huir del calor y de los lugares habituales y se puso a tiro.

Mereció la pena madrugar.





SCHÖNBRUNN

10/12/2017
 


Hace treinta años que llegué a Viena por primera vez. He perdido la cuenta de cuántas veces he vuelto pero sé que todas las veces he visitado este parque. Curiosamente nunca he escrito sobre él salvo en la fecha de la foto, dos frases para dejar constancia de que aquí está un pedazo de mi corazón, algunas cenizas de Joaquín se mezclan para siempre con la tierra de este lugar tan querido: 

“Desde Schönbrunn se tienen las mejores vistas de Viena. Bajo la sombra del Pabellón, ante el estanque.”


domingo, 3 de octubre de 2021

EL MUNDO QUE ME RODEA

Continuo con el ejercicio al que me refería en la entrada anterior. Mi correctora particular, Itzi, me ha pedido reescribir el texto de la segunda foto. Al parecer, un primer escrito que le he pedido que leyera antes de publicarlo estaba hecho con demasiada distancia y el tema, según ella, requiere algo más personal.

De nuevo tres objetos que me acompañan hace tiempo, menos conectados en apariencia si no se sabe que el nexo de unión soy yo. Son objetos sin los que yo no sería yo. Representan una forma de entender la vida que me ha ido conformando y que siguen dando sentido a mi vida.



Las botas para caminar:

No entiendo mi vida sin andar. Caminar me da energía, me permite pensar con más claridad, me mejora el ánimo, me hace sentir físicamente mejor… es un hábito instalado hace tanto tiempo que en algunas épocas en que casi no he salido a caminar la vida se me ensombrecía. No sabría decir si mejoraba cuando empezaba a salir o empezaba a salir porque mejoraba.

Recuerdo que mis padres nos llevaban a caminar por el campo cuando éramos pequeñas, luego además salía con los scouts, con el club de montaña, con Joaquín, y sigo saliendo con nuestra hija y con buenos amigos.

He paseado Guadarrama, Gredos, Picos, Pirineos, hasta los Alpes y algunos macizos más. Pero también caminos rurales y, cuando no hay otro plan, las lagunas y cerros del pueblo donde vivo me salvan de apolillarme.

Aunque me permiten una forma de evasión sana, las botas también simbolizan una manera de estar en el mundo más terrenal, anclando los otros dos objetos, representantes de religión y ciencia, que podrían haberme alejado de una realidad más cotidiana.

Mi Biblia:

Me acompaña desde el colegio, un colegio de monjas. Mis creencias y valores tienen una base cristiana y este libro me ha ayudado a superar crisis, a buscar nuevas oportunidades, a meditar. Lo he leído entero. Está lleno de marcas, subrayados y recuerdos. Hay pasajes que leídos en otras versiones, traducidos de otra manera, no me suenan igual de bien. Sé que hay partes prescindibles y otras que, según se interpreten, pueden decir una cosa y su contraria, pero no puedo negar su influencia en mí.

Me tengo por una persona racional y sé que la fe no lo es. Tampoco es racional el amor y no renuncio a él. Los entiendo como otro plano de la vida que me permiten otro punto de vista y otra comprensión del mundo. Eso sí, sin pretender imponérselos a nadie.

Y por último, un fonendoscopio:

Un símbolo de mi profesión, una de esas que se tienen por vocacionales…

De todos los objetos elegidos es el último que se incorporó a mi vida pero, desde entonces, me acompaña en mi día a día.

Una de mis primeras actividades profesionales fue como formadora de adultos en unos cursos de Educación para la Salud. No recuerdo la pregunta, pero sí que una alumna me pedía que diferenciara lo que decía como médica de lo que decía como opinión personal. Supongo que es fácil adivinar que no pude separarlo.

Con muchas contradicciones, con luces y sombras, siempre soy una sola, yo.


MI VISIÓN DEL MUNDO

Hoy comparto un ejercicio de un curso de autoconocimiento a través de la fotografía. Consistía en seleccionar dos objetos, fotografiarlos y escribir sobre ellos. No he podido limitarme a dos objetos aunque sí los he condensado en dos imágenes.

                                                                  Voy con la primera:




Libro de recuerdos para mi hija:

Ya hace más de dos años que comencé a escribirlo pero el relato se puede remontar muchos años atrás, incluso antes de que yo naciera. A veces hablo de historias de sus abuelos.

Aprendí a escribir con 3 o 4 años. Me regalaron un diario donde empecé a expresarme torpemente antes de cumplir los 10 y, aunque nunca escribí a diario, no he parado: poemas adolescentes, un par de cuentos, volcado de emociones, sentimientos, reflexiones, desahogo, pequeños comentarios en Facebook, un blog elemental, textos que guardo para mi sola, ejercicios de escritura, cartas que hace años dejé de escribir y enviar, otras que nunca llegaron a destino, notas, mensajes…

Y el complemento necesario:

Un instrumento con el que escribir. Antes que el de la foto ha habido muchos, incluso durante un tiempo escribía con pluma mis documentos más personales pero, al final, es más práctico el boli.

El de la foto tiene casi 20 años, 17 para ser exacta. Es un regalo de mis compañeros de trabajo de entonces, un regalo de despedida, aunque me despedí del lugar, algunas de aquellas personas todavía me acompañan en mi vida.

Evidentemente he usado muchos otros bolígrafos desde entonces pero este no desaparece.

El tercer elemento de esta imagen son mis gafas.

Necesito gafas desde antes de hacer la Primera Comunión, yo la hice con 7 años. He perdido la cuenta de cuántas gafas he tenido que usar. Durante unos años usé lentillas pero, cuando me las quitaba, tenía que ponerme gafas otra vez.

Mi visión del mundo siempre tiene un cristal interpuesto. Espero que distorsione poco la realidad o que, si lo hace, me devuelva una imagen más amable. Mi hija se extraña de mi cara cuando me las quito. También a mí me ven a través de los cristales. Una vez escuché a alguien decir algo que me aplico: “yo soy con gafas”.

sábado, 21 de agosto de 2021

RECUERDOS DE VERANO

Cuando era pequeña y llegaba el verano nos trasladábamos a la casa de la sierra, aunque mi padre tenía que ir y venir a diario a la ciudad para trabajar.

Aquellas semanas estaban llenas de sensaciones agradables, la primera, nada más llegar, era un aire más respirable, el frescor del interior de la casa y el olor a la leña almacenada junto a la chimenea.

Una vez instalados empezaban todas las actividades, repetidas año tras año pero siempre novedosas porque sabían a vacaciones. Tocaba segar la hierba del jardín, desprendiendo aromas jugosos del césped o dulces y mentolados de la hierbabuena y otras plantas aromáticas que crecían fuera del parterre. Luego había que amontonar lo cortado con aquel rastrillo que rascaba la tierra y sonaba cada vez que sus dedos metálicos chocaban con algún guijarro; y al sacar la hojarasca, que había sobrevivido al invierno bajo los setos, se percibía la humedad que iba convirtiendo aquellos restos en abono. Acabadas estas labores, mi madre prendía los montones y el aire se impregnaba de todos esos olores mezclados con el humo.

Los días que hacía más calor había baño en la piscina, pocos se atrevían a estar largo tiempo en el agua porque estaba muy fría, era de manantial y en aquellos años no había depuradora, se mantenía limpia porque entraba y salía constantemente sin dar tiempo a que se templase. ¡Qué agradable era sentir el abrazo del sol a la salida!

Mi padre tenía la costumbre de refrescarse y nadar en la piscina al volver del trabajo, ya de noche. El impacto en el agua al tirarse de cabeza era un sonido de los que se quedaron en el recuerdo, unos años después dejó de hacerlo porque obligaron a vallar la piscina y cerrarla cuando no hubiera socorrista.

Otros sonidos que se repetían de forma cíclica eran el ruido del motor y el pitido que anunciaba la llegada de cada furgoneta de suministros:

Todas las mañanas subían la leche ordeñada en la vaquería aledaña, las mujeres se acercaban y comenzaba el sonido metálico de las tapas de las cántaras y el del trasiego de la leche al recipiente que se llevaba de casa, luego se  ponía a hervir hasta que subía tres veces, acompañada del ritmo que el borboteo imprimía al cueceleches.

También a diario llegaba la furgoneta del pan, acercarse era un disfrute porque arrastraba el olor a tahona, a través de la bolsa de suave tela donde se recogía el pan se percibía la masa aún templada.

Una vez a la semana pasaba la furgoneta de la frutería donde se pesaba el género con una romana que sonaba al mover la pesa por las muescas de la barra graduada.

Incluso subían furgonetas vendiendo carne y pescado.

Los fines de semana, entre la hora de comer y la de la merienda, el silencio se rompía con el anuncio esperado por los más golosos: “al rico bombón helado”.


Los sonidos fueron desapareciendo uno tras otro, año tras año, sustituidos por ruidos de otros motores porque los niños que conocieron ese mundo crecieron y encontraron otras formas de pasar la vida.


domingo, 15 de agosto de 2021

CALOR, NOSTALGIA, AMOR

Cuando hace calor me pongo nostálgica con facilidad, no es el calor propiamente, pero mi tendencia es a la quietud y, por tanto, es mi cerebro el que bulle en actividad.

Podría dedicarme a hacer planes, pero mis planes necesitan cada vez menos planificación, no es que los haga de forma impulsiva pero, como la experiencia me dice que muchos no llegan a realizarse, procuro hacerlos a corto plazo y muy flexibles.

Sobre todo cuando hace calor y no estoy para derroche energético.

                                        

Así que, mi pensamiento se da un paseo por el pasado y me refresca momentos, personas, lugares...

Aunque la nostalgia se asocia a la tristeza, no es el caso.

Mis recuerdos suelen ser felices, aunque no puedan ser presente, sé que los he vivido y me pertenecen.

Hoy el repaso ha estado apoyado por el blog de Joaquín: mucha música, algo de crítica de actualidad y mucho amor.

¡Cuánto nos hemos querido!

No es una afirmación-recuerdo. Es una certeza que me acompaña. Que se materializa en nuestra hija. Y en mi lugar en el mundo y en mi relación con los demás.

Personas a las que quiero y me quieren, no necesariamente en el mismo momento, ni con la misma intensidad, ni de la misma forma ¡Qué riqueza!

Y así, va cayendo la tarde y el calor se ha hecho más llevadero.

Gracias.